La Iglesia peregrina en Yucatán, ha dado un fruto para el mundo y para la Iglesia Universal, ya que ha nacido en ella, una congregación religiosa misionera que responde a las necesidades de los hombres.
Nuestro Padre Fundador desgastó su vida por la evangelización de los pueblos más necesitados, experimentó hambre y cansancio por llevar la Buena Nueva de Jesucristo. El anhelo de Nuestro Padre Fundador de multiplicarse para llevar la Palabra de Dios hasta los últimos rincones de la tierra es prolongado por cada una de nosotras.
Evangelizando llevamos la Buena Nueva, con la finalidad de trasformar con la fuerza divina del Mensaje que proclamamos el interior del hombre, para renovar su vida y ambientes concretos (EN 18).
Realizamos una evangelización integral capaz de transformar los criterios de juicio, los valores, pensamientos y los modelos de
vida de la humanidad, que están en contraste con el designio de Salvación
(EN 19). Ver más
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Misioneras Hijas de la Madre Santísima de la Luz, 2010